No estoy en mi habitación, tampoco en la sala... La cruel verdad es que me he perdido.
Delante de mi: un impostor. Aquél que juega con mis risas y llantos, todo para complacer a aquellos con los que vivía en sociedad.
Pensé que no funcionaría, que parece muy artificial, pero todos han caido, nadie ha aportado un poco a la recistencia.
Risas escandalosas durante momentos en la superficie, lagrimas sutiles en tiempos de compación.
Sociedad, que te preocupas por las apariencias, prefiriendo los rocios hipocritas antes que aquel relámpago verosimil.
Sociedad, mi mascara me jala hacia ti...
Vapor cálido sobre tu cabeza... Perdida entre las nieblas, un humano menos por quien preocuparse.
Cren que he caido, y yo no lo se. No estoy, ese es mi impostor, un gran actor rodeado de hombres con diplomados en caricias, maestrías en mentiras y doctorados en sonrisas.
¿quién es quién?
Querido reflejo mio, búsca bajo mi cama el cofre de mis vidas pasadas, dónde encontrarás tres cambios de sonrisas: la rosada para dar las gracias cuando te han pisoteado, la carmín para cubrir la mueca del dolor y la roja para un sutil coqueteo, pero no pero esta no la uses para besar, porque da a relucir los labios resecos.
Ahora estarás horas frente al espejo buscando con qué agradar a mis veteranos, tendrás que planchar el cabellos por miedo a perder la tendencia.
Usa tacones aunque lastimen mis delicados talones, usa maquillaje aunque adelante msi arrugas. No te preocupes, puedes disponer del cuerpo, de mis amigos, de la casa y de los hábitos como mejor gustes, solo recuerda algo, ya no eres parte de mi.
Tu que con tu risa me has asqueado, gente más hipocrita debe existir, pero a tu lado.
Besalo, a él que sabes que siempre me amo, a él que estás segura de que siempre negué, complacelo, por que tal vez algun día te sea útil. Provablemente sea aquél que te cuidará cuando más debil estés, pues el pertenecer vivamente a la sociedad desgasta, desgasta hasta que llegue el momento en el que no te reconozcas en fotos.
Solo hazme un favor, si has decidido continuar, olvidate de mi y cree tu en tus mentiras, así ahorrarás el remordimiento del final.
Que la sociedad te inunde con su maquillaje y fiestas, con sus caritas bonitas y felices, con las cerezas tinterías que te dejé.
El impostor que juega con mis sueños, con tu utilidad.
Espejito, espejito, ayuda para que te ayuden, para quedar como un ejemplo, para recibir el iva por lo que das.
Delante de mi: un impostor. Aquél que juega con mis risas y llantos, todo para complacer a aquellos con los que vivía en sociedad.
Pensé que no funcionaría, que parece muy artificial, pero todos han caido, nadie ha aportado un poco a la recistencia.
Risas escandalosas durante momentos en la superficie, lagrimas sutiles en tiempos de compación.
Sociedad, que te preocupas por las apariencias, prefiriendo los rocios hipocritas antes que aquel relámpago verosimil.
Sociedad, mi mascara me jala hacia ti...
Vapor cálido sobre tu cabeza... Perdida entre las nieblas, un humano menos por quien preocuparse.
Cren que he caido, y yo no lo se. No estoy, ese es mi impostor, un gran actor rodeado de hombres con diplomados en caricias, maestrías en mentiras y doctorados en sonrisas.
¿quién es quién?
Querido reflejo mio, búsca bajo mi cama el cofre de mis vidas pasadas, dónde encontrarás tres cambios de sonrisas: la rosada para dar las gracias cuando te han pisoteado, la carmín para cubrir la mueca del dolor y la roja para un sutil coqueteo, pero no pero esta no la uses para besar, porque da a relucir los labios resecos.
Ahora estarás horas frente al espejo buscando con qué agradar a mis veteranos, tendrás que planchar el cabellos por miedo a perder la tendencia.
Usa tacones aunque lastimen mis delicados talones, usa maquillaje aunque adelante msi arrugas. No te preocupes, puedes disponer del cuerpo, de mis amigos, de la casa y de los hábitos como mejor gustes, solo recuerda algo, ya no eres parte de mi.
Tu que con tu risa me has asqueado, gente más hipocrita debe existir, pero a tu lado.
Besalo, a él que sabes que siempre me amo, a él que estás segura de que siempre negué, complacelo, por que tal vez algun día te sea útil. Provablemente sea aquél que te cuidará cuando más debil estés, pues el pertenecer vivamente a la sociedad desgasta, desgasta hasta que llegue el momento en el que no te reconozcas en fotos.
Solo hazme un favor, si has decidido continuar, olvidate de mi y cree tu en tus mentiras, así ahorrarás el remordimiento del final.
Que la sociedad te inunde con su maquillaje y fiestas, con sus caritas bonitas y felices, con las cerezas tinterías que te dejé.
El impostor que juega con mis sueños, con tu utilidad.
Espejito, espejito, ayuda para que te ayuden, para quedar como un ejemplo, para recibir el iva por lo que das.

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